La ciudad de los prodigios

Eduardo Mendoza explica la ciudad de Barcelona en su novela escrita en 1986 La ciudad de los prodigios. Foto de Albert Bertran.

El año que Onofre Bouvila llegó a Barcelona la ciudad estaba en plena fiebre de renovación. Así empieza la novela de Eduardo Mendoza La ciudad de los prodigios que estamos leyendo en el club de lectura este mes de marzo.

Es el personaje que abre y cierra la novela y que comparte protagonismo con la ciudad de Barcelona. Al principio ambos son pequeños: Onofre, un niño que empieza repartiendo panfletos a los obreros anarquistas que trabajan montando la exposición Universal de 1837 y, Barcelona una ciudad con muchos problemas urbanísticos. El crecimiento de ambos es la novela de 575 páginas que nos regala Mendoza.

Un autor que huye del sentimentalismo y se apoya en la ironía. Seguro que la novela nos dará mucho tema de conversación el próximo jueves 21 de marzo. ¡Os esperamos en la planta baja de la BUR!

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Lo que vamos a leer

Libros que leeremos en los meses de marzo, abril y mayo de 2019 en la BUR.

Os presentamos los tres libros que leeremos este trimestre. Durante el mes de marzo  La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza ocupará toda nuestra atención. No obstante, nos espera un mes repleto de actividades. Acaba de publicarse el programa de Mujeres en el arte en La Rioja y hay de todo: literatura, cine, exposiciones. Os avisamos también de que el próximo martes 5 de marzo estará en Logroño la escritora ecuatoriana Solange Rodríguez Pappe y el lunes 18 nada menos que Eloy Tizón en el Ateneo. Habrá que cuadrar las agendas. ¡Ojo! La novela de Eduardo Mendoza tiene 575 páginas. ¡No vamos a dar abasto!

La lluvia amarilla

Molino de Ainielle, pueblo del Pirineo aragonés. Este es uno de los escenarios de La lluvia amarilla de Julio LLamazares. La despoblación y la soledad angustian a su protagonista.

La sesión del club de lectura de ayer jueves resultó muy contenida, y es que la prosa de Llamazares no puede leerse a la ligera, necesita reposo y calma para que te empape. La historia nos la cuenta en primera persona un pastor de ovejas a  punto de morir que rememora su vida; un monólogo que fluye de la mente del protagonista. En veinte capítulos va relatando pequeñas anécdotas que han ido conformando su existencia. Una vida que abarca el siglo XX e incluye la Guerra Civil en la que hubo que evacuar el pueblo y de la que su hijo Camilo no volvió. Uno más de los que quedan en las cunetas.

El espacio en el que transcurre la historia, un pueblo del Pirineo aragonés, Ainielle, es casi tan importante como los personajes que pueblan la novela; porque es el espacio, el entorno, el que los ha endurecido.

El silencio y la quietud serán totales. Ni un ruido, ni una señal de humo, ni una presencia o sombra de presencia por las calles. Ni siquiera el temblor indefinido de un visillo o de una sábana colgada en el frontal de alguna de cualquiera de sus múltiples ventanas. (Página 10)

Aborda en esta breve novela, 159 páginas, muchos temas que curiosamente siguen hoy tan vigentes si no más que cuando se publicó por primera vez en 1988: la despoblación del mundo rural, la soledad, la memoria, el miedo a la locura, la vejez, la muerte, etc.

Transcribimos aquí algunas de las muchas cosas que se dijeron en la sesión.

La he leído dos veces, la primera me ha resultado muy triste y me costaba entrar. La segunda le he disfrutado mucho, estaba más pendiente del lenguaje, de las descripciones, etc. La anécdota me interesaba menos.

Un libro profundamente triste y a la vez hermoso. / A mí no me resultó triste, es una prosa tan bien escrita que me dejaba llevar sin más. / Me encoge el corazón todo el rato, esa desolación y sabes que no hay esperanza.

Cuando mata al perro me dio una llorera… / La descripción de la vida de la perra (Página 119) es memorable. / Recomiendo leerla a cachos, a capítulos, no toda seguida que te abruma un poco.

A mí me gustó mucho otra obra de LLamazares, Distinas formas de mirar el agua, es más optimista, nostálgico pero no deprimente. / Pues yo he leído un cuentecito que se titula El valor del agua. Trata de un abuelo y un nieto y también el abuelo echa de menos el pueblo y acaba en una residencia. Con ilustraciones en blanco y negro de Antonio Santos se lee en cinco minutos.

El tema de la soledad que desemboca en locura me ha recordado el ensayo de Sergio del Molino, La  España vacía. Relata algunos casos similares. / A mí me ha recordado mucho a Pedro Páramo de Juan Rulfo. 

La novela es fantástica para un club de lectura, nos sentimos muy contentos de haberla analizado despacio. Os dejamos con una sobrecogedora adaptación teatral realizada en 2007.

Cuando los pueblos se quedan vacíos

Hablaremos de La lluvia amarilla de Julio LLamazares el jueves 24 de enero. ¡Entrada libre!

Estamos leyendo este mes de enero La lluvia amarilla de Julio Llamazares. La novela habla de cómo el paso del tiempo va destruyendo todos los sueños, todas las ilusiones; y de cómo al final, la ruina humana, la ruina arquitectónica, acaba siendo invadida otra vez por la naturaleza de la que venimos.

Si Miguel Delibes fue uno de los primeros escritores en reflejar la vida miserable que llevaba la gente del campo (Los santos inocentes, Las ratas), Llamazares reflejó como nadie la soledad de los pueblos abandonados. Curiosamente, hoy las nuevas generaciones parecen volver la vista al medio rural como una oportunidad, un sitio al que volver, un lugar en el que empezar una nueva vida.

Analizaremos la novela de Llamazares sin perder de vista libros emblemáticos ahora mismo como La España vacía (Sergio del Molino)Los últimos. Voces de la Laponia española (Paco Cerdá), Quién te cerrará los ojos. Historias de arraigo y soledad en la España rural  (Virginia Mendoza), Diario rural (Fenimore Cooper), o el recién salido del horno del profesor de la Universidad de La Rioja, Emilio Barco, Donde viven los caracoles.

Esperamos mantener un ardiente debate sobre todo esto el jueves 24 de enero en la planta baja de la Biblioteca. ¡Estáis todas y todos invitados!