El Bueno de Cuttlas

El Cómic del mes de mayo de la BUR (nº 53) lo firma Calpurnio Pisón.

El Bueno de Cuttlas es un cómic creado hace 22 años por Calpurnio Pisón (Eduardo Pelegrín. Zaragoza 1959). Empezó siendo el más temible pistolero de todos los tiempos pero pronto amplió su universo y llegó a ser un capitán pirata terrible. Cuando uno lo ve por primera vez apenas percibe un monigote en blanco y negro, sin ojos, sin boca, sin nada. Despojado de casi todo, lo identificamos por el sombrero y los cuatro palitroques que le hacen de brazos y piernas.

Y sin embargo con esos pocos elementos, minimalismo extremo, construye historias muy expresivas, llenas de filosofía y emociones; por momentos surrealista, a veces ingenuo y siempre irreverente. Las historias son independientes unas de otras, ocupan una página. Se hizo tan popular que dio el salto a la televisión.

Ahora mismo es noticia porque se acaba de publicar un nuevo recopilatorio de sus historias. El bueno de Cuttlas os espera en la planta baja de la Biblioteca. ¡Pardiez!

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El cómic entra en el museo

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Se acaba de inaugurar en el IVAM de Valencia una exposición sobre cómic comisariada por Álvaro Pons. Reúne 200 cómics originales, una amplia selección de obra gráfica y fotográfica, objetos y otras referencias sobre la generación de autores valencianos que en los años 80 se erigió en vanguardia de la renovación y ruptura del cómic español y europeo. Sento Llobell, Mariscal, Micharmut, Daniel Torres, Manel Gimeno y Mique Beltrán son los principales nombres de esta generación, un grupo de autores a los que les une la influencia de Miguel Calatayud.

El objetivo era traer el cómic al IVAM y lo hemos hecho con una exposición que muestra la diversidad estética y temática que abarcaron estos autores, una generación de artistas que revolucionó el cómic y cambió las reglas. (Álvaro Pons, comisario)

Lo mejor de la noticia es que no se trata de una actividad puntual sino que de forma gradual se quiere integrar el cómic en el discurso del museo. Esperemos que otros museos tomen nota.

El ala rota

El ala rota es la otra cara de El arte de volar. Un díptico en el que Antonio Altarriba homenajea a su padre y a su madre.

El ala rota, cómic del mes de abril de la BUR  (nº 40), es la otra cara de El arte de volar. Un díptico en el que Antonio Altarriba homenajea a su padre y a su madre. Altarriba es guionista de cómics y de fotos.

Este mes de abril hemos elegido como cómic del mes una novela gráfica recién salidita del horno: El ala rota de Antonio Altarriba. Sí, el autor de El arte de volar, flamante Premio Nacional de Cómic 2010, en la que relata la historia de su padre y su fatídico suicidio en una residencia de ancianos, riojana por cierto.

Pues bien, en esta nueva obra nos cuenta la historia de su madre, Petra Ordóñez, nacida en 1918 en Pozuelo de la Orden (Valladolid) y fallecida en 1998 en Vitoria. Una mujer de su tiempo: discreta, callada, sumisa, sacrificada y relegada en un mundo de hombres. Petra tuvo una infancia y una juventud bastante duras y ya mayor se separó de su marido. Ingresó entonces en una residencia regentada por monjas y esos últimos años fueron relativamente felices gracias a que el ambiente religioso de la residencia vitoriana se acoplaba a su carácter.

Su muerte a los 80 años y el impactante descubrimiento de su minusvalía (un brazo roto por su propio padre tras nacer) despertaron en Altarriba la necesidad de reconstruir la vida de su madre. Sin escatimar detalles íntimos, como la vida sexual de sus padres, algo que le pareció necesario para construir un retrato sincero de su padre y su madre. .

El Ala rota dibujada por Kim (Joaquim Aubert, 1942) y con guión de Antonio Altarriba. Norma, 2016.

El Ala rota dibujada por Kim (Joaquim Aubert, 1942) y con guión de Antonio Altarriba. Norma, 2016. En estas viñetas relata el momento en que su hijo (el propio Altarriba) la lleva a la residencia porque su padre no puede convivir ya con ella.

El dibujo en blanco y negro de Kim, un tanto grotesco a veces, pero más limpio de lo habitual en él, nos recuerda a Robert Crumb y a Joyce Farmer, acompaña muy bien el tono negro de esta España negra. Lo que nos ha cautivado del cómic es el reflejo de la España del momento, el reflejo de esas mujeres pobres nacidas para servir: primero al padre, luego al marido, y más tarde a los hijos; y en muchos casos sirvieron también fuera de casa. En el caso de Petra sirvió en la casa de Santiago Sánchez González, general de Franco pero partidario de la monarquía.

Antonio es un magnífico escritor, relata con agilidad una historia que seguirías leyendo con gusto (a pesar de sus 250 páginas), de la que te apetece aprender más. Y sobre todo un buen punto de partida para rescatar la memoria histórica, esa parte por la que los libros de texto siguen pasando de puntillas. ¡Imprescindible!