Las hermanas Bunner o la urgencia del amor

Los junquillos amarillos o narcisos son elementos recurrentes en la novela Las hermanas Bunner. Los cita hasta tres veces en momento cruciales de la novela (páginas 126, 146). Siempre en la manos de la hermana más pequeña, Evelina, la más caprichosa.  ¿Por narcisista quizá?

Ayer jueves tuvimos una de las sesiones más exitosas del club de lectura. A todo el mundo le había entusiasmado la novela de Edith Wharton, Las hermanas Bunner.  Ambientada en el Nueva York de finales del XIX y con apenas 154 páginas colmó las expectativas de todas y todos.

Dice Soledad Puértolas en la introducción que Edith Wharton es una creadora de atmósferas, que sus descripciones nos remiten al cine. A nosotras nos parece que también podría adaptarse al teatro, por lo que tiene de estructura perfecta, todo funciona como un reloj perfectamente engrasado. Empieza Wharton describiendo el barrio (el callejón), entra en la tienda de las hermanas, y allí en esa tienda que es a la vez vivienda, allí, sucede todo: conversaciones que nos hablan de anhelos, ilusiones, decepciones e incluso muerte.

La tercera persona que narra (siempre desde los ojos de la resignada hermana mayor, Anna Eliza) va relatando (o grabando si pensamos en una cámara) lo que allí sucede,  salpicando las descripciones de diálogos breves pero elocuentes. No da puntada sin hilo.

La señora Hochmüller condujo a las hermanas Bunner al dormitorio, En él las invitó a dejar en una montañosa y blanca cama de plumas los mantos de cachemira bajo los cuales la solemnidad de la ocasión las había impulsado a cocerse, y, después de que dieran a sus vestidos de seda negra los tirones necesarios para recolocarlos y de que Evelina se ahuecara el cabello delante de un espejo decorado con conchas de color rosa, la anfitriona las hizo pasar a un salón poco aireado que olía a galletas de jengibre. (Página 71)

La novela tiene dos partes muy diferenciadas, la primera, más lenta, nos presenta a los personajes y el ambiente cerrado y anodino en el que viven. En la segunda parte, la novela coge velocidad, por momentos parece un relato detectivesco, no da tregua; y en la página 128 con el regreso de Evelina se ralentiza de nuevo, de ahí hasta el final es una lenta agonía. Anotamos aquí algunas de las opiniones de las personas que asistieron a la sesión.

La introducción de Soledad Puértolas la he leído antes y después de leer la novela y me parece muy esclarecedora.

Me ha sorprendido ver el papel tan triste que tenían las mujeres en el siglo XIX, las pocas opciones. Casarse como única salida, casarse a toda costa y con quien sea. Me alegro de no haber vivido esa época. Me ha hecho pensar también que esa urgencia sigue existiendo en países menos desarrollados que España o Europa. 

Me parece una novela muy interesante en muchos aspectos, literariamente por supuesto pero como documento sociológico, para saber cuál era la situación de la mujer hasta hace cuatro días. Dice mucho en apenas 154 páginas.

El lenguaje de la novela me parece sublime, frases largas, diálogos breves, adjetivos muy bien elegidos. Muy pulido. Una frase memorable refiriéndose a Ann Eliza: Empezó a notar un cansancio adelantado y doloroso.

Me encanta el personaje de La señorita Mellins (página 49-50 y 95), Wharton saca ahí su cínico humor. 

Me gusta todo de este libro: el fondo y la forma. Del fondo se ha dicho ya mucho pero de la forma me gustaría resaltar la portada de Elisa Arguilé (me encanta cómo ilustra esta zaragozana) y la propia parte física del libro, tengo varios de esta editorial (que también es de Zaragoza) y me parece que lo cuidan todo mucho. La traducción de Ismael Attrache es fantástica. Ni un error de tipografía, todo el libro es elegante. Me parece muy especial para regalar.

Yo también recomiendo Etham Frome, también es una novela cortita pero intensa. Y sus relatos cortos por supuesto. Páginas de espuma acaba de publicar el primer volumen. Es la primera mujer de la que van a publicar sus Cuentos completos. Queda pendiente de salir el segundo volumen. 

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Fantasía en la vida cotidiana

Alberto Chimal (México, 1970) autor de Los atacantes. Literatura fantástica en la vida cotidiana.

La primera sesión del club de lectura de este curso resultó muy animada con nuevas incorporaciones y muchas ganas de leer cosas distintas. El mexicano Alberto Chimal tiene una habilidad especial para contar experiencias que están en los límites de la vida cotidiana, la imaginación fantástica, lo insólito, lo imposible.

Afirma además que también la literatura fantástica puede incluir crítica social. A las autoridades les disgusta que nos cuestionemos la realidad. Por ejemplo en su cuento Los salvajes hace una parodia del mundo de la mafia. Os anotamos aquí algunas opiniones que fueron surgiendo.

A mí el cuento de Tú sabes quien eres, sobre el acoso a través de las redes sociales, me dio bastante miedo. Tuve que leerlo tres veces para situarme. Consigue crear una atmósfera de tensión muy grande.

El relato de La gente buena me puso los pelos de punta. Ese servilismo de los personajes Marco y Elda. Me ha recordado al tema de las madres de alquiler ucranianas. O el tráfico de órganos. Seres humanos obligados por la necesidad urgente de sobrevivir a comerciar con sus órganos, sus sentimientos, etc. 

A pesar de todo consigue darle a todo una chispa de humor, humor negro claro. 

Me gusta cómo maneja el lenguaje, cómo te va envolviendo, creando una atmósfera inquietante. Requiere releer pero merece la pena el esfuerzo. Desde luego te deja un poso, te replanteas tu propia realidad.

Yo también he leído el libro que acaba de publicar, Manos de lumbre, es menos fantástico, me ha gustado más que Los atacantes.

Hôzuki, la librería de Mitsuko

La atmósfera de los libros de Aki Shimazaki nos recuerda al maestro del manga Jiro Taniguchi.  Jueves 24 de mayo, última sesión del club de lectura de este curso 2017-2018.

Aunque se mudó a Canadá a los 27 años y escribe en francés, Aki Shimazaki (Japón, 1954) es sin duda una escritora japonesa. Desde las primeras páginas notamos que el tiempo es otro, hay que disfrutar de cada frase, de cada imagen sugerida. Nada es casual, y todo acabará encajando casi al final. Una lectura que no conviene interrumpir porque el clima en el que te sumerge es especial.

Hôzuki, la librería de Mitsuko, nuestra última lectura de este curso 2017-2018 gustó a todo el mundo. Aquí os dejamos algunas frases que se dijeron.

Me ha envuelto. Pensé leérmela en dos días y me la leí en un día. Es tan dulce y a la vez tan dura. Como un ovillo que vas sacando la hebra. El azar de la vida. Es una novela que voy a regalar y que he recomendado mucho.

Me gusta el punto de misterio que tiene la novela. La atmósfera apacible y armoniosa. La distinción que hace entre religión y filosofía.

A mí me ha transmitido mucha serenidad. El glosario final con palabras en japonés me ha gustado también. Es muy plástica. Me la imagino llevada al cine. 

Yo cuando la estaba leyendo imaginaba una música. Me ha pasado con más libros. 

Me gusta su estilo de escritura, frases cortas, muy poética, intercala muchos diálogos, ágil. Nombra continuamente la nieve.

No trata de dar respuestas, plantea preguntas. No juzga.Trata temas duros (aborto, maternidad, etc.) de una manera sutil.

El personaje del niño (Tarô) me gusta especialmente; es como un pequeño buda, un niño sabio. Sus preguntas y respuestas te roban siempre una sonrisa.

Me ha suscitado interés por conocer más la cultura japonesa. Y por leer más libros de autores japoneses. Me llevo prestado de la biblioteca el de Los años dulces para este fin de semana.

También aprovechamos para hacer una pequeña valoración del club y nos despedimos hasta octubre. Pero antes les entregamos un avance de la programación del próximo curso. Os dejamos con este vídeo de una exposición de Ikebana. En el libro las flores tienen mucha importancia. ¡Escucha la música y déjate llevar!

El hombre que acertó a pintar Castilla

La cebadilla ratonera, cola de ratón, o zaragüelle es una hierba que se nombra varias veces en Las ratas de Delibes. Los campos semánticos mejor representados en la obra son tres: las plantas, las aves y la topografía.

En la sesión de ayer jueves 22 de marzo hablamos de Las ratas de Miguel Delibes. Y hablamos mucho, había muchas cosas que comentar y compartir. Está ambientada en los años cincuenta, una novela de posguerra que como Los santos inocentes denuncia las pésimas condiciones en las que viven los agricultores. Utiliza el lenguaje propio de sus habitantes, lenguaje rico en sustantivos referentes al cultivo de la tierra, al mundo de los animales, a los elementos del paisaje y del clima; muchos de los cuales están hoy en vías de extinción. Os anotamos aquí solo algunas opiniones, el libro da para varias sesiones de club de lectura.

Me gusta mucho Delibes porque tiene muchos registros. No es un escritor solo de lo rural, por ejemplo en Mi idolatrado hijo Sisí aborda un tema urbano o en Cinco horas con Mario profundiza en la psicología del personaje hasta la extenuación. Hay muchos Delibes.

A mí me gusta el Delibes urbano, en mi casa tenemos todos sus libros. Mi padre era cazador y leía sus libros de caza. Este de Las ratas me ha resultado duro, seco, me costaba avanzar pero finalmente me ha gustado. Estoy contenta de haber descubierto al Delibes rural.

No me apetecía nada leer Las ratas. Tenía mal recuerdo del instituto, de haber leído algo de Delibes y me resultó pesado y plasta. En cambio ahora me ha cautivado. Me quedo con su defensa del ecosistema, con su respeto por la naturaleza, por la dignidad que reclama para las gentes de los pueblos, las gentes que trabajan la tierra.

A mí me ha cautivado por su vocabulario, palabras que hace mucho tiempo que no escuchaba y otras que no conocía y he tenido que buscarlas. Esa riqueza del castellano, esas personificaciones: graznidos siniestros (cuervos), almendros raquíticos, helada negra. Leyendo escuchabas los sonidos de las abubillas, los vencejos, las cigüeñas (siniestro crotorar de las cigüeñas), cuervos, grajos, etc. 

Me gusta el personaje de la Columba. Echa de menos la vida en la ciudad y se quiere marchar del pueblo, pero su marido, Justito, no quiere: Justo, así que me levanto de la cama, solo de ver el mundo vacío me dan ganas de devolver. 

Me ha gustado mucho lo de la matanza y el rememorar tareas agrícolas. En cambio, se me han hecho pesadas algunas repeticiones, por ejemplo el personaje de La Resu, a la que nombra mil veces como El Úndécimo Mandamiento. 

Acabamos comentando que en 1964, un periodista preguntó a Delibes con qué se conformaría, el escritor contestó: Con que cuando se analice mi obra, dentro de equis años, se diga: Acertó a pintar Castilla. 

Antonio Giménez Rico la llevó al cine en 1997.

Inocente e irónico Wodehouse

P.G. Wodehouse (Inglaterra, 1881-1975) autor de la novela Amor y gallinas.

Amor y gallinas está protagonizada por un fanfarrón llamado Ukridge y su amigo, el escritor Jeremy Garnet. Ninguno de los dos está familiarizado con el mundo rural y sin embargo, deciden montar una granja de gallinas para vender huevos. Partiendo de esta ridícula idea Wodehouse nos pasea por la Inglaterra rural y nos divierte hasta el punto de lamentar que la historia acabe.

La sesión del club de lectura dedicada a Wodehouse resultó muy amena, cada cual fue leyendo en voz alta sus párrafos preferidos y nos regodeamos con algunas de sus expresiones. Os dejamos aquí un pequeño resumen.

Mi personaje favorito de la novela es Ukridge, siempre con sus chanchullos, siempre necesitado de dinero, lleno de deudas con los tenderos cercanos pero con un humor excelente y sabe disfrutar de la buena comida y del mejor güisqui.

A mí me encanta cuando en la página 48 describe a una de las gallinas: Era una gallina bolchevique, siempre en el fondo de todos los motines de la granja de aves, que se comía todos los días una cantidad de alimento cuyo peso era superior al suyo y se negaba a resueltamente a poner un solo huevo. 

Lo mejor es el uso del lenguaje, esas frases tan ingeniosas, esos adjetivos, esos adverbios, la ironía que despliega. Se nota que buscaba la palabra justa. La mezcla de palabras exquisitas con otras del lenguaje popular: Necesitaba, como quien dice, batir sus alas y cacarear. (Referido al profesor Derrick) (Página 159) / Cuanta más gente haya en el mundo más huevos comprarán (Página 25)

Me llama la atención la inocencia de los personajes, las parejas se enamoran, se quieren pero ni siquiera se besan, es todo muy inocente. 

Una de las escenas más hilarantes es cuando están nadando y Garnet le pide la mano de su hija al profesor mientras Ukridge intercede. (Páginas 146 y 147)

Creo que refleja muy bien el carácter de los ingleses, que no pierden las formas. Incluso en los momentos más tensos no pierden la compostura. En la página 148, el profesor a pesar de estar furioso con Garnet, lo más que se atreve a llamarle es bribón descarado.

Hablamos también de su vida y de su prolífica obra y todos coincidimos en la inocencia del escritor, en esos personajes que parecen adolescentes atolondrados sin maldad alguna. Os dejamos con un capítulo de la popular serie Jeeves and Wooster, grabada en 1993, con Stephen Fry dando vida a Jeeves y Hugh Laurie (Doctor House) al señorito Wooster. Os recomendamos especialmente los relatos de Jeeves.

La frágil y rebelde Katherine Mansfield

Familia de Catherine Mansfield (Beauchamps family). Nueva Zelanda, 1898. Una familia de clase alta. El relato Casa de muñecas está inspirado en su propia infancia. Las niñas ricas que se ríen de las hermanas Kelvey podrían ser las de la fotografía.

La sesión de ayer jueves resultó muy animada, analizábamos tres relatos cortos de Katherine Mansfield y a pesar de ser cortos todo el mundo tenía muchas cosas que decir. Os resumimos aquí algunos comentarios.

Casa de muñecas

De los tres relatos es el que más me ha llegado. Me identificaba mucho con la niña pobre, Else Kelvey. Me parece que Mansfield la describe de una manera muy sutil, parece que la estás viendo: Era una niña chiquita y huesuda con el pelo rapado y unos enormes ojos solemnes: una pequeña lechuza blanca. Casi nunca hablaba, iba por la vida agarrada de Lil, retorciendo en su mano un pedazo de falda de su hermana. A donde iba Lil, Else la seguía.

Me gusta por todo lo que sugiere, no es tanto lo que se dice como lo que se calla, lo que se deja entrever: clasismo, diferencias sociales, crueldad de los adultos, etc. / El final del relato, sorpresivo y abierto, me ha gustado especialmente.

Leves amores

Explica una cita entre dos mujeres que van a cenar y a la ópera. Lo que no se cuenta es lo más evidente. / Es un relato voluptuoso. / Mansfield murió con 35 años de tuberculosis. Me parece una mujer muy sensible y a la vez valiente.

El canario

Yo tuve un pájaro que se llamaba Manolo. Lo soltaba por la cocina y todo. Yo era la que lo cuidaba y no me miraba igual a mí que al resto de la familia. Me creo totalmente lo que cuenta Mansfield.

Me encanta cómo sabe transmitir la soledad, la desolación y el aislamiento que consume la vida de la mujer que cuenta la historia. /  Me ha dejado fría, no me gustan los pájaros en jaulas, me gusta verlos en el campo. / Cuando leí el relato me acordé del cantautor vasco Mikel Laboa. Tiene una canción  preciosa: El pájaro es pájaro.

Y así se nos fue pasando la sesión y con unos polvorones nos despedimos hasta 2018. Pasaremos las fiestas navideñas leyendo algo divertido: Amor y gallinas de P.G. Wodehouse. El célebre creador de ese zángano, Bertie Gooster, y su ayuda de cámara, Jeeves.

A sangre fría

Ayer jueves nos juntamos para hablar de la escalofriante A sangre fría de Truman Capote. Nadie permaneció indiferente. Para unos resulta sobrecogedora y dura, para otros una obra maestra del género negro, una de las cumbres de la literatura norteamericana. Para todos, sin duda, la mejor obra de Truman Capote.

Me interesa cómo está escrita, cómo está estructurada, como un puzle. Capote juega con el lector, te va dando la información a retazos. Eres tú como lector el que monta el  rompecabezas.

Me gusta esa alternancia entre la vida tranquila en Holcomb, el pueblo de las víctimas  y los escenarios por los que se mueven los dos asesinos. Cultivar trigo, plantas de forraje, remolacha. Casas de madera, rebaños de ganado, elevadores de grano / Cheques calientes (cheques sin fondos), fiambre, corredor de la muerte, horca.

He aprendido cosas sobre el sistema judicial americano, la pena de muerte, etc.

Me asombra el ritmo de la novela, rápido, ágil, no la puedes dejar. Esa apariencia de objetividad, de noticia de periódico, la intercala con páginas más íntimas en las que profundiza en la psicología de los personajes. Por momentos consigue que te pongas en el lugar de los asesinos, incluso que llegues a empatizar con ellos.

A mí me ha sorprendido que desde el principio te cuenta que ha habido un asesinato y quiénes son los asesinos. Si embargo sigues leyendo porque te intriga saber cómo esos asesinos han ido precisamente a la granja de los Clutter. Hasta que no llegas a la página 205 (434 páginas tiene la novela) no descubres la relación entre ellos. ¡Sencillamente magistral!

 Me ha recordado El banquete celestial de Donald Ray Pollock que he leído recientemente.  En esta novela se van intercalando dos historias paralelas y hasta la mitad del libro no sabes qué relación hay entre una y otra. El banquete celestial es más graciosa, A sangre fría, mucho más dramática.

Os dejamos con una escalofriantes escenas de la película que Richard Brooks dirigió en 1967 y con la que ganó dos Óscars: al mejor director y al mejor guión adaptado.

Una novela asfixiante

Ayer jueves tuvimos nuestra primera sesión del club de lectura de este curso 2017-2018. Tras los saludos abordamos la novela Nada de Carmen Laforet. A todos les había gustado mucho leerla aunque el ambiente asfixiante que se respira en la novela hizo que algunos la leyeran de forma pausada, no es para leerla de seguido, requiere sosiego. La mayoría resaltó la pasividad del personaje de Andrea, es hermética, como si fuera una mera observadora. Su ausencia total de coquetería.

Los personajes los describe a pinceladas, con cierto aire expresionista. Por ejemplo el personaje de Gloria, al principio parece bastante plano, pero poco a poco vamos conociendo todos sus ángulos y acaba siendo un personaje redondo, uno de esos que no se olvidan.

Aborda muchos temas: la guerra y sus secuelas, el hambre, la violencia física y psicológica, las diferencias sociales, el amor, la soledad, etc. En cuanto al estilo de Carmen Laforet es sobrio, descripciones breves, concentradas; ella misma afirma: Escribo corto, ciño las palabras al hilo del relato.

Y tras una introducción breve sobre la época y la autora, cada cual fue dando sus impresiones.

Yo he venido al club porque estoy haciendo el trabajo de fin de grado (TFG) sobre esta novela, así que no podía faltar. 

Me gusta mucho el principio de la novela, arranca fuerte, luego se me desinfla un poco. Es una novela triste, gris, como si estuviera todo el día lloviendo

No hay un solo personaje que podamos considerar normal. La guerra civil los ha dejado destrozados, enloquecidos. Viven en la miseria, se gritan, se pelean.Todos tienen los nervios rotos.

Cuando iba leyendo tenía sensación de frío y hambre. Me identificaba con el personaje que cuenta la historia, Andrea. Ese gusto por las cosas hermosas, compra flores aunque luego no tenga para comer.

La violencia en la que viven era bastante habitual en la época. Todos hemos conocido alguna familia cuyo marido golpeaba a la mujer, familias con problemas económicos que criaban a sus hijos en medio de esa violencia. El niño que aparece en la novela por no tener no tiene ni nombre.

La historia de amor de Ena con Román y a su vez de Román con la madre de Ena roza lo folletinesco. Eso no me resultaba muy verosímil. Sí me gusta cómo se ve la miseria de unos y la riqueza de otros. Esas diferencias sociales de la España de posguerra.

Una novela que da para mucho, aborda muchos temas, pero ya eran las nueve de la noche y nos despedimos hasta el mes que viene, nos encontraremos de nuevo el jueves 23 de noviembre.

Antes de despedirnos nos hicimos esta foto con los ejemplares de A sangre fría de Truman Capote que es nuestro siguiente libro. Sala de prensa de la BUR. 21.00 horas.

Mark Twain, el padre de la literatura norteamericana

Logroño, jueves 18 de mayo de 2017. Biblioteca de la Universidad de La Rioja. Hablando de la obra de Mark Twain, el llamado padre de la novela americana. Última sesión del curso 2016-2017.

Así de contentos nos despedimos ayer en la última sesión del club de lectura de este curso. El encuentro resultó muy enriquecedor, todo el mundo había leído varias obras de Mark Twain y cosas sobre su vida (muy viajera y azarosa) y querían contrastar y compartir opiniones.

He disfrutado mucho releyendo Las aventuras de Tom Sawyer. El capítulo V en el que relata cómo un perro de aguas irrumpe en la iglesia y se pone a perseguir a un escarabajo (bicho pellizcón) es hilarante, no podía parar de reírme; me imaginaba la situación absolutamente. 

De jovencita leí Tom Sawyer pero creo que no me enteré de mucho, ahora lo he disfrutado un montón. La edición de Sexto Piso con ilustraciones de Pablo Auladell es un lujo. La traducción de Mariano Peyrou fantástica. ¡Qué fresca suena! 

Así ha dibujado Pablo Auladell a Tom y Becky cuando se pierden en la cueva. Sexto Piso, 2015

Las aventuras de Huckleberry Finn es más ardua de leer pero refleja muy la sociedad americana del XIX y entiendes la América de hoy. 

A mí me gustan sus cuentos, lees uno en un periquete y siempre hay un chispazo, un momento de sorpresa o diversión. ¡Ha sido un descubrimiento! ¿Y qué me decís de las peripecias de Wilson cabezahueca

Yo recomiendo Guía para viajeros inocentes, no deja títere con cabeza, a los guías turísticos los pone a caldo, se mete con todo el mundo con ese humor sarcástico suyo. 

Es un autor divertido pero ahí te muestra la esclavitud, las diferencias sociales, la violencia de esa joven América. Si escarbas encuentras mucha humanidad en esos personajes.

Y para terminar pasamos una encuesta para hacer una valoración del club, eso os lo contaremos otro día. Ya sabéis que el club descansa en verano pero este blog sigue alimentándose. ¡Esperamos comentarios!

¿Por qué nos cae tan bien Paul?

Puente Jacques Cartier en Montreal. ¿Sabían que Montreal es una isla? Citado en el volumen Paul en el campo, en el relato El turismo extremo.

Este mes de abril el club de lectura ha estado dedicado al cómic de Paul del canadiense Michel Rabagliati. Hemos leído los 7 volúmenes traducidos al castellano y nos ha encantado a todos. ¿Y por qué? ¿Qué tiene de especial este personaje para que queramos saber más sobre él? ¿Por qué ha triunfado en medio mundo?

Ambientado en los años setenta es un cómic autobiográfico y hay en él mucho de nostalgia. Rabagliati cuenta muy bien la adolescencia, la primera vez que hacemos autoestop, primera relación sexual, etc. nos sentimos identificados con las vivencias de este ingenuo adolescente. Paul es encantador como hijo, como padre, marido y yerno. Es buena gente pero no relamido ni perfecto. Vamos leyendo los volúmenes y le vamos conociendo: amante de la naturaleza, defensor de los animales (osos, pájaros, etc.), clara conciencia social, critica la deforestación, la especulación inmobiliaria, etc.

El guión y el dibujo se complementan, los dibujos nos dicen cosas que no cuenta el texto de modo que has de estar muy atento. Por ejemplo en la historieta titulada Error de impresión (Paul en el campo) vemos a una delicada colegiala meter la mano en el bolso de Lucie y robarle, el texto en cambio alaba sus modales.

Toda la serie de Paul publicada en castellano.

Lenguaje coloquial, nada relamido, un lenguaje muy cerca de la oralidad, de cómo hablamos cada día. En el original en francés, utiliza argot y esa es una de las claves de su éxito. La traducción al castellano suena muy natural, es frecuente el uso de tacos y expresiones populares.

Un porrón de años / No nos costará ni un real / El entrenador era de tipo sanguíneo y estaba siempre a un pelo de salirse de sus casillasSi mi padre ve aparecer a dos tipos como vosotros, sin avisar, como pedo en velatorio, los larga con cajas destempladas. (Paul en el Norte, página 84)

Una de nuestras historias preferidas en el volumen de Paul en el campo es El rizotto según Paul. Su abuela le enseña a hacer un buen rizotto y mientras cocinan le explica que el purgatorio, la reencarnación, etc. son solo patrañas.

No hay nada después de la muerte. Lo mismo da ser un mosquito que un Premio Nobel.

Nos enseña cosas de Canadá, historias, costumbres, parajes, etc. El ritmo de las historias es muy bueno, combina bocadillos con mucho texto con otras viñetas sin palabras. Se lee muy rápido porque es ágil y las anécdotas que cuenta son verosímiles. Desdramatiza temas como la enfermedad, la muerte, etc.

Michel rabagliati trabaja actualmente en su proyecto Paul a Montreal para la celebración de los 375 años de Montréal  2017. Así que aquí está una descripción de su proceso y las imágenes exclusivas del proyecto en desarrollo. El proyecto tendrá lugar en Montreal en agosto de 2017.