La lluvia amarilla

Molino de Ainielle, pueblo del Pirineo aragonés. Este es uno de los escenarios de La lluvia amarilla de Julio LLamazares. La despoblación y la soledad angustian a su protagonista.

La sesión del club de lectura de ayer jueves resultó muy contenida, y es que la prosa de Llamazares no puede leerse a la ligera, necesita reposo y calma para que te empape. La historia nos la cuenta en primera persona un pastor de ovejas a  punto de morir que rememora su vida; un monólogo que fluye de la mente del protagonista. En veinte capítulos va relatando pequeñas anécdotas que han ido conformando su existencia. Una vida que abarca el siglo XX e incluye la Guerra Civil en la que hubo que evacuar el pueblo y de la que su hijo Camilo no volvió. Uno más de los que quedan en las cunetas.

El espacio en el que transcurre la historia, un pueblo del Pirineo aragonés, Ainielle, es casi tan importante como los personajes que pueblan la novela; porque es el espacio, el entorno, el que los ha endurecido.

El silencio y la quietud serán totales. Ni un ruido, ni una señal de humo, ni una presencia o sombra de presencia por las calles. Ni siquiera el temblor indefinido de un visillo o de una sábana colgada en el frontal de alguna de cualquiera de sus múltiples ventanas. (Página 10)

Aborda en esta breve novela, 159 páginas, muchos temas que curiosamente siguen hoy tan vigentes si no más que cuando se publicó por primera vez en 1988: la despoblación del mundo rural, la soledad, la memoria, el miedo a la locura, la vejez, la muerte, etc.

Transcribimos aquí algunas de las muchas cosas que se dijeron en la sesión.

La he leído dos veces, la primera me ha resultado muy triste y me costaba entrar. La segunda le he disfrutado mucho, estaba más pendiente del lenguaje, de las descripciones, etc. La anécdota me interesaba menos.

Un libro profundamente triste y a la vez hermoso. / A mí no me resultó triste, es una prosa tan bien escrita que me dejaba llevar sin más. / Me encoge el corazón todo el rato, esa desolación y sabes que no hay esperanza.

Cuando mata al perro me dio una llorera… / La descripción de la vida de la perra (Página 119) es memorable. / Recomiendo leerla a cachos, a capítulos, no toda seguida que te abruma un poco.

A mí me gustó mucho otra obra de LLamazares, Distinas formas de mirar el agua, es más optimista, nostálgico pero no deprimente. / Pues yo he leído un cuentecito que se titula El valor del agua. Trata de un abuelo y un nieto y también el abuelo echa de menos el pueblo y acaba en una residencia. Con ilustraciones en blanco y negro de Antonio Santos se lee en cinco minutos.

El tema de la soledad que desemboca en locura me ha recordado el ensayo de Sergio del Molino, La  España vacía. Relata algunos casos similares. / A mí me ha recordado mucho a Pedro Páramo de Juan Rulfo. 

La novela es fantástica para un club de lectura, nos sentimos muy contentos de haberla analizado despacio. Os dejamos con una sobrecogedora adaptación teatral realizada en 2007.

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Frankenstein sigue vivo

En este escenario del Montblanc,  Chamonix, Ginebra, se desarrolla parte de la acción de Frankenstein. Una naturaleza que relaja al desesperado estudiante Victor Frankenstein.

Quisimos crear un cierto aire de misterio en nuestra última sesión del club de lectura de este año que se termina. Encendimos velas, llenamos la mesa con las diferentes ediciones de Frankenstein y fuimos desentrañando algunas de sus claves.

La edición de 1818 se publicó en  tres volúmenes, la siguiente de 1831 en un solo volumen que contiene 24 capítulos. Esta última está mejor hilvanada aunque la de 1818 es alabada por los críticos por su frescura. Mary era una jovencita de 18 años cuando la publicó por primera vez, para la siguiente era ya viuda y se había convertido en una mujer más prudente.

La acción transcurre en diversos escenarios: Ginebra (Suiza), Alemania, Gran Bretaña y el Polo Norte.

La estructura epistolar del relato no es sencilla y ahí radica también su interés. Las primeras 16 páginas incluyen 5 cartas. El relato de Víktor (149 páginas, 24 capítulos) es el más amplio, e incluye el alegato del propio monstruo; y 12 paginas finales con otras 5 cartas. Podríamos decir que el relato contiene varios trozos o partes que juntos crean la novela. Un puzle que el lector ha de componer. Una especie de caja o muñeca china que dentro incluye otra más pequeña, y así sucesivamente. Como el propio monstruo podemos decir que la novela está hecha de retales. Narrativas concéntricas las ha llamado Isabel Burdiel en la edición de Cátedra (Página 75)

La novela de Frankenstein tiene una estructura de cajas o muñecas chinas.

Tiene dos narradores principales. El estudiante Víctor Frankenstein y el propio monstruo, la criatura. Esta fábula sigue produciendo fascinación en los lectores de hoy. Aquí algunas de las cosas que se dijeron:

Me ha sorprendido lo poco que describe Mary al monstruo (Páginas 120 y 121 de la edición de Nórdica). La imagen que tenemos es de las películas no de la novela. 

El monstruo es una criatura desvalida, que carece de afecto y que es abandonada a su suerte. Es mi personaje preferido, el que más me emociona. Las páginas en las que explica cómo aprende a leer observando a la familia Lacey, son magníficas. (Página 173 y 174 de la edición de Nórdica).

La parte que más me gusta es cuando habla el monstruo, cuando se queja de no tener familia, de no tener con quién hablar, a quién amar. Creo que mucha gente que se siente distinta, por su aspecto, orientación sexual, etc. puede conectar con esta obra. Me recordó la película de El hombre elefante.

Víctor Frankenstein acude a la Universidad de Ingolstadt (Alemania). Es en esta ciudad donde crea al abominable monstruo. La acción transcurre en 17??.  Se publicó por primera vez en 1818.

No sabía que el castillo de Frankenstein existe en realidad, aunque está en ruinas y que tenía una leyenda: en él vivía un alquimista de triste fama obsesionado con hallar una cura para la muerte. Hacía experimentos macabros, para ello profanaba tumbas, robaba restos humanos y molía huesos. De aquí sacó Mary shelley la idea.

La novela tiene tintes feministas, esto dice Víctor refiriéndose a su prometida: Elizabeth aprobaba los motivos de mi marcha, y solo lamentaba el no tener las mismas oportunidades que yo para ampliar su campo de experiencia y cultivar su mente. (Páginas 275 de la edición de Cátedra)

La novela me ha llevado a investigar sobre el mito de Prometeo. Y sobre la vida de Mary. Me ha provocado mucha curiosidad. Me ha encantado la biografía novelada de Charlotte Gordon (Circe, 2018). ¡Me la he bebido!

No es una novela para leer así por la noche, requiere estar muy alerta para entender bien la estructura. Toda la novela es un flashback casi hasta el final.

Y eran ya las nueve de la noche y podríamos haber seguido una hora más. Nos despedimos con esta reflexión.

¿En qué se diferencia de otras novelas góticas? Lo que produce horror no es algo sobrenatural, es algo que podría ser. Por eso produce tanto miedo. El intento de romper con el orden natural de las cosas. Un intento de suplantar a Dios. Es una apelación a la responsabilidad del creador no un rechazo a la ciencia. Hoy en día temas comos los límites éticos de la ciencia, los cyborgs, la robótica, los transplantes, el tráfico de órganos, etc. hacen que la historia siga vigente incluso más que cuando se creó. ¡El año que viene más! ¡Feliz Navidad!

Las hermanas Bunner o la urgencia del amor

Los junquillos amarillos o narcisos son elementos recurrentes en la novela Las hermanas Bunner. Los cita hasta tres veces en momento cruciales de la novela (páginas 126, 146). Siempre en la manos de la hermana más pequeña, Evelina, la más caprichosa.  ¿Por narcisista quizá?

Ayer jueves tuvimos una de las sesiones más exitosas del club de lectura. A todo el mundo le había entusiasmado la novela de Edith Wharton, Las hermanas Bunner.  Ambientada en el Nueva York de finales del XIX y con apenas 154 páginas colmó las expectativas de todas y todos.

Dice Soledad Puértolas en la introducción que Edith Wharton es una creadora de atmósferas, que sus descripciones nos remiten al cine. A nosotras nos parece que también podría adaptarse al teatro, por lo que tiene de estructura perfecta, todo funciona como un reloj perfectamente engrasado. Empieza Wharton describiendo el barrio (el callejón), entra en la tienda de las hermanas, y allí en esa tienda que es a la vez vivienda, allí, sucede todo: conversaciones que nos hablan de anhelos, ilusiones, decepciones e incluso muerte.

La tercera persona que narra (siempre desde los ojos de la resignada hermana mayor, Anna Eliza) va relatando (o grabando si pensamos en una cámara) lo que allí sucede,  salpicando las descripciones de diálogos breves pero elocuentes. No da puntada sin hilo.

La señora Hochmüller condujo a las hermanas Bunner al dormitorio, En él las invitó a dejar en una montañosa y blanca cama de plumas los mantos de cachemira bajo los cuales la solemnidad de la ocasión las había impulsado a cocerse, y, después de que dieran a sus vestidos de seda negra los tirones necesarios para recolocarlos y de que Evelina se ahuecara el cabello delante de un espejo decorado con conchas de color rosa, la anfitriona las hizo pasar a un salón poco aireado que olía a galletas de jengibre. (Página 71)

La novela tiene dos partes muy diferenciadas, la primera, más lenta, nos presenta a los personajes y el ambiente cerrado y anodino en el que viven. En la segunda parte, la novela coge velocidad, por momentos parece un relato detectivesco, no da tregua; y en la página 128 con el regreso de Evelina se ralentiza de nuevo, de ahí hasta el final es una lenta agonía. Anotamos aquí algunas de las opiniones de las personas que asistieron a la sesión.

La introducción de Soledad Puértolas la he leído antes y después de leer la novela y me parece muy esclarecedora.

Me ha sorprendido ver el papel tan triste que tenían las mujeres en el siglo XIX, las pocas opciones. Casarse como única salida, casarse a toda costa y con quien sea. Me alegro de no haber vivido esa época. Me ha hecho pensar también que esa urgencia sigue existiendo en países menos desarrollados que España o Europa. 

Me parece una novela muy interesante en muchos aspectos, literariamente por supuesto pero como documento sociológico, para saber cuál era la situación de la mujer hasta hace cuatro días. Dice mucho en apenas 154 páginas.

El lenguaje de la novela me parece sublime, frases largas, diálogos breves, adjetivos muy bien elegidos. Muy pulido. Una frase memorable refiriéndose a Ann Eliza: Empezó a notar un cansancio adelantado y doloroso.

Me encanta el personaje de La señorita Mellins (página 49-50 y 95), Wharton saca ahí su cínico humor. 

Me gusta todo de este libro: el fondo y la forma. Del fondo se ha dicho ya mucho pero de la forma me gustaría resaltar la portada de Elisa Arguilé (me encanta cómo ilustra esta zaragozana) y la propia parte física del libro, tengo varios de esta editorial (que también es de Zaragoza) y me parece que lo cuidan todo mucho. La traducción de Ismael Attrache es fantástica. Ni un error de tipografía, todo el libro es elegante. Me parece muy especial para regalar.

Yo también recomiendo Etham Frome, también es una novela cortita pero intensa. Y sus relatos cortos por supuesto. Páginas de espuma acaba de publicar el primer volumen. Es la primera mujer de la que van a publicar sus Cuentos completos. Queda pendiente de salir el segundo volumen. 

Fantasía en la vida cotidiana

Alberto Chimal (México, 1970) autor de Los atacantes. Literatura fantástica en la vida cotidiana.

La primera sesión del club de lectura de este curso resultó muy animada con nuevas incorporaciones y muchas ganas de leer cosas distintas. El mexicano Alberto Chimal tiene una habilidad especial para contar experiencias que están en los límites de la vida cotidiana, la imaginación fantástica, lo insólito, lo imposible.

Afirma además que también la literatura fantástica puede incluir crítica social. A las autoridades les disgusta que nos cuestionemos la realidad. Por ejemplo en su cuento Los salvajes hace una parodia del mundo de la mafia. Os anotamos aquí algunas opiniones que fueron surgiendo.

A mí el cuento de Tú sabes quien eres, sobre el acoso a través de las redes sociales, me dio bastante miedo. Tuve que leerlo tres veces para situarme. Consigue crear una atmósfera de tensión muy grande.

El relato de La gente buena me puso los pelos de punta. Ese servilismo de los personajes Marco y Elda. Me ha recordado al tema de las madres de alquiler ucranianas. O el tráfico de órganos. Seres humanos obligados por la necesidad urgente de sobrevivir a comerciar con sus órganos, sus sentimientos, etc. 

A pesar de todo consigue darle a todo una chispa de humor, humor negro claro. 

Me gusta cómo maneja el lenguaje, cómo te va envolviendo, creando una atmósfera inquietante. Requiere releer pero merece la pena el esfuerzo. Desde luego te deja un poso, te replanteas tu propia realidad.

Yo también he leído el libro que acaba de publicar, Manos de lumbre, es menos fantástico, me ha gustado más que Los atacantes.

Hôzuki, la librería de Mitsuko

La atmósfera de los libros de Aki Shimazaki nos recuerda al maestro del manga Jiro Taniguchi.  Jueves 24 de mayo, última sesión del club de lectura de este curso 2017-2018.

Aunque se mudó a Canadá a los 27 años y escribe en francés, Aki Shimazaki (Japón, 1954) es sin duda una escritora japonesa. Desde las primeras páginas notamos que el tiempo es otro, hay que disfrutar de cada frase, de cada imagen sugerida. Nada es casual, y todo acabará encajando casi al final. Una lectura que no conviene interrumpir porque el clima en el que te sumerge es especial.

Hôzuki, la librería de Mitsuko, nuestra última lectura de este curso 2017-2018 gustó a todo el mundo. Aquí os dejamos algunas frases que se dijeron.

Me ha envuelto. Pensé leérmela en dos días y me la leí en un día. Es tan dulce y a la vez tan dura. Como un ovillo que vas sacando la hebra. El azar de la vida. Es una novela que voy a regalar y que he recomendado mucho.

Me gusta el punto de misterio que tiene la novela. La atmósfera apacible y armoniosa. La distinción que hace entre religión y filosofía.

A mí me ha transmitido mucha serenidad. El glosario final con palabras en japonés me ha gustado también. Es muy plástica. Me la imagino llevada al cine. 

Yo cuando la estaba leyendo imaginaba una música. Me ha pasado con más libros. 

Me gusta su estilo de escritura, frases cortas, muy poética, intercala muchos diálogos, ágil. Nombra continuamente la nieve.

No trata de dar respuestas, plantea preguntas. No juzga.Trata temas duros (aborto, maternidad, etc.) de una manera sutil.

El personaje del niño (Tarô) me gusta especialmente; es como un pequeño buda, un niño sabio. Sus preguntas y respuestas te roban siempre una sonrisa.

Me ha suscitado interés por conocer más la cultura japonesa. Y por leer más libros de autores japoneses. Me llevo prestado de la biblioteca el de Los años dulces para este fin de semana.

También aprovechamos para hacer una pequeña valoración del club y nos despedimos hasta octubre. Pero antes les entregamos un avance de la programación del próximo curso. Os dejamos con este vídeo de una exposición de Ikebana. En el libro las flores tienen mucha importancia. ¡Escucha la música y déjate llevar!

El hombre que acertó a pintar Castilla

La cebadilla ratonera, cola de ratón, o zaragüelle es una hierba que se nombra varias veces en Las ratas de Delibes. Los campos semánticos mejor representados en la obra son tres: las plantas, las aves y la topografía.

En la sesión de ayer jueves 22 de marzo hablamos de Las ratas de Miguel Delibes. Y hablamos mucho, había muchas cosas que comentar y compartir. Está ambientada en los años cincuenta, una novela de posguerra que como Los santos inocentes denuncia las pésimas condiciones en las que viven los agricultores. Utiliza el lenguaje propio de sus habitantes, lenguaje rico en sustantivos referentes al cultivo de la tierra, al mundo de los animales, a los elementos del paisaje y del clima; muchos de los cuales están hoy en vías de extinción. Os anotamos aquí solo algunas opiniones, el libro da para varias sesiones de club de lectura.

Me gusta mucho Delibes porque tiene muchos registros. No es un escritor solo de lo rural, por ejemplo en Mi idolatrado hijo Sisí aborda un tema urbano o en Cinco horas con Mario profundiza en la psicología del personaje hasta la extenuación. Hay muchos Delibes.

A mí me gusta el Delibes urbano, en mi casa tenemos todos sus libros. Mi padre era cazador y leía sus libros de caza. Este de Las ratas me ha resultado duro, seco, me costaba avanzar pero finalmente me ha gustado. Estoy contenta de haber descubierto al Delibes rural.

No me apetecía nada leer Las ratas. Tenía mal recuerdo del instituto, de haber leído algo de Delibes y me resultó pesado y plasta. En cambio ahora me ha cautivado. Me quedo con su defensa del ecosistema, con su respeto por la naturaleza, por la dignidad que reclama para las gentes de los pueblos, las gentes que trabajan la tierra.

A mí me ha cautivado por su vocabulario, palabras que hace mucho tiempo que no escuchaba y otras que no conocía y he tenido que buscarlas. Esa riqueza del castellano, esas personificaciones: graznidos siniestros (cuervos), almendros raquíticos, helada negra. Leyendo escuchabas los sonidos de las abubillas, los vencejos, las cigüeñas (siniestro crotorar de las cigüeñas), cuervos, grajos, etc. 

Me gusta el personaje de la Columba. Echa de menos la vida en la ciudad y se quiere marchar del pueblo, pero su marido, Justito, no quiere: Justo, así que me levanto de la cama, solo de ver el mundo vacío me dan ganas de devolver. 

Me ha gustado mucho lo de la matanza y el rememorar tareas agrícolas. En cambio, se me han hecho pesadas algunas repeticiones, por ejemplo el personaje de La Resu, a la que nombra mil veces como El Úndécimo Mandamiento. 

Acabamos comentando que en 1964, un periodista preguntó a Delibes con qué se conformaría, el escritor contestó: Con que cuando se analice mi obra, dentro de equis años, se diga: Acertó a pintar Castilla. 

Antonio Giménez Rico la llevó al cine en 1997.

Inocente e irónico Wodehouse

P.G. Wodehouse (Inglaterra, 1881-1975) autor de la novela Amor y gallinas.

Amor y gallinas está protagonizada por un fanfarrón llamado Ukridge y su amigo, el escritor Jeremy Garnet. Ninguno de los dos está familiarizado con el mundo rural y sin embargo, deciden montar una granja de gallinas para vender huevos. Partiendo de esta ridícula idea Wodehouse nos pasea por la Inglaterra rural y nos divierte hasta el punto de lamentar que la historia acabe.

La sesión del club de lectura dedicada a Wodehouse resultó muy amena, cada cual fue leyendo en voz alta sus párrafos preferidos y nos regodeamos con algunas de sus expresiones. Os dejamos aquí un pequeño resumen.

Mi personaje favorito de la novela es Ukridge, siempre con sus chanchullos, siempre necesitado de dinero, lleno de deudas con los tenderos cercanos pero con un humor excelente y sabe disfrutar de la buena comida y del mejor güisqui.

A mí me encanta cuando en la página 48 describe a una de las gallinas: Era una gallina bolchevique, siempre en el fondo de todos los motines de la granja de aves, que se comía todos los días una cantidad de alimento cuyo peso era superior al suyo y se negaba a resueltamente a poner un solo huevo. 

Lo mejor es el uso del lenguaje, esas frases tan ingeniosas, esos adjetivos, esos adverbios, la ironía que despliega. Se nota que buscaba la palabra justa. La mezcla de palabras exquisitas con otras del lenguaje popular: Necesitaba, como quien dice, batir sus alas y cacarear. (Referido al profesor Derrick) (Página 159) / Cuanta más gente haya en el mundo más huevos comprarán (Página 25)

Me llama la atención la inocencia de los personajes, las parejas se enamoran, se quieren pero ni siquiera se besan, es todo muy inocente. 

Una de las escenas más hilarantes es cuando están nadando y Garnet le pide la mano de su hija al profesor mientras Ukridge intercede. (Páginas 146 y 147)

Creo que refleja muy bien el carácter de los ingleses, que no pierden las formas. Incluso en los momentos más tensos no pierden la compostura. En la página 148, el profesor a pesar de estar furioso con Garnet, lo más que se atreve a llamarle es bribón descarado.

Hablamos también de su vida y de su prolífica obra y todos coincidimos en la inocencia del escritor, en esos personajes que parecen adolescentes atolondrados sin maldad alguna. Os dejamos con un capítulo de la popular serie Jeeves and Wooster, grabada en 1993, con Stephen Fry dando vida a Jeeves y Hugh Laurie (Doctor House) al señorito Wooster. Os recomendamos especialmente los relatos de Jeeves.

La frágil y rebelde Katherine Mansfield

Familia de Catherine Mansfield (Beauchamps family). Nueva Zelanda, 1898. Una familia de clase alta. El relato Casa de muñecas está inspirado en su propia infancia. Las niñas ricas que se ríen de las hermanas Kelvey podrían ser las de la fotografía.

La sesión de ayer jueves resultó muy animada, analizábamos tres relatos cortos de Katherine Mansfield y a pesar de ser cortos todo el mundo tenía muchas cosas que decir. Os resumimos aquí algunos comentarios.

Casa de muñecas

De los tres relatos es el que más me ha llegado. Me identificaba mucho con la niña pobre, Else Kelvey. Me parece que Mansfield la describe de una manera muy sutil, parece que la estás viendo: Era una niña chiquita y huesuda con el pelo rapado y unos enormes ojos solemnes: una pequeña lechuza blanca. Casi nunca hablaba, iba por la vida agarrada de Lil, retorciendo en su mano un pedazo de falda de su hermana. A donde iba Lil, Else la seguía.

Me gusta por todo lo que sugiere, no es tanto lo que se dice como lo que se calla, lo que se deja entrever: clasismo, diferencias sociales, crueldad de los adultos, etc. / El final del relato, sorpresivo y abierto, me ha gustado especialmente.

Leves amores

Explica una cita entre dos mujeres que van a cenar y a la ópera. Lo que no se cuenta es lo más evidente. / Es un relato voluptuoso. / Mansfield murió con 35 años de tuberculosis. Me parece una mujer muy sensible y a la vez valiente.

El canario

Yo tuve un pájaro que se llamaba Manolo. Lo soltaba por la cocina y todo. Yo era la que lo cuidaba y no me miraba igual a mí que al resto de la familia. Me creo totalmente lo que cuenta Mansfield.

Me encanta cómo sabe transmitir la soledad, la desolación y el aislamiento que consume la vida de la mujer que cuenta la historia. /  Me ha dejado fría, no me gustan los pájaros en jaulas, me gusta verlos en el campo. / Cuando leí el relato me acordé del cantautor vasco Mikel Laboa. Tiene una canción  preciosa: El pájaro es pájaro.

Y así se nos fue pasando la sesión y con unos polvorones nos despedimos hasta 2018. Pasaremos las fiestas navideñas leyendo algo divertido: Amor y gallinas de P.G. Wodehouse. El célebre creador de ese zángano, Bertie Gooster, y su ayuda de cámara, Jeeves.

A sangre fría

Ayer jueves nos juntamos para hablar de la escalofriante A sangre fría de Truman Capote. Nadie permaneció indiferente. Para unos resulta sobrecogedora y dura, para otros una obra maestra del género negro, una de las cumbres de la literatura norteamericana. Para todos, sin duda, la mejor obra de Truman Capote.

Me interesa cómo está escrita, cómo está estructurada, como un puzle. Capote juega con el lector, te va dando la información a retazos. Eres tú como lector el que monta el  rompecabezas.

Me gusta esa alternancia entre la vida tranquila en Holcomb, el pueblo de las víctimas  y los escenarios por los que se mueven los dos asesinos. Cultivar trigo, plantas de forraje, remolacha. Casas de madera, rebaños de ganado, elevadores de grano / Cheques calientes (cheques sin fondos), fiambre, corredor de la muerte, horca.

He aprendido cosas sobre el sistema judicial americano, la pena de muerte, etc.

Me asombra el ritmo de la novela, rápido, ágil, no la puedes dejar. Esa apariencia de objetividad, de noticia de periódico, la intercala con páginas más íntimas en las que profundiza en la psicología de los personajes. Por momentos consigue que te pongas en el lugar de los asesinos, incluso que llegues a empatizar con ellos.

A mí me ha sorprendido que desde el principio te cuenta que ha habido un asesinato y quiénes son los asesinos. Si embargo sigues leyendo porque te intriga saber cómo esos asesinos han ido precisamente a la granja de los Clutter. Hasta que no llegas a la página 205 (434 páginas tiene la novela) no descubres la relación entre ellos. ¡Sencillamente magistral!

 Me ha recordado El banquete celestial de Donald Ray Pollock que he leído recientemente.  En esta novela se van intercalando dos historias paralelas y hasta la mitad del libro no sabes qué relación hay entre una y otra. El banquete celestial es más graciosa, A sangre fría, mucho más dramática.

Os dejamos con una escalofriantes escenas de la película que Richard Brooks dirigió en 1967 y con la que ganó dos Óscars: al mejor director y al mejor guión adaptado.

Una novela asfixiante

Ayer jueves tuvimos nuestra primera sesión del club de lectura de este curso 2017-2018. Tras los saludos abordamos la novela Nada de Carmen Laforet. A todos les había gustado mucho leerla aunque el ambiente asfixiante que se respira en la novela hizo que algunos la leyeran de forma pausada, no es para leerla de seguido, requiere sosiego. La mayoría resaltó la pasividad del personaje de Andrea, es hermética, como si fuera una mera observadora. Su ausencia total de coquetería.

Los personajes los describe a pinceladas, con cierto aire expresionista. Por ejemplo el personaje de Gloria, al principio parece bastante plano, pero poco a poco vamos conociendo todos sus ángulos y acaba siendo un personaje redondo, uno de esos que no se olvidan.

Aborda muchos temas: la guerra y sus secuelas, el hambre, la violencia física y psicológica, las diferencias sociales, el amor, la soledad, etc. En cuanto al estilo de Carmen Laforet es sobrio, descripciones breves, concentradas; ella misma afirma: Escribo corto, ciño las palabras al hilo del relato.

Y tras una introducción breve sobre la época y la autora, cada cual fue dando sus impresiones.

Yo he venido al club porque estoy haciendo el trabajo de fin de grado (TFG) sobre esta novela, así que no podía faltar. 

Me gusta mucho el principio de la novela, arranca fuerte, luego se me desinfla un poco. Es una novela triste, gris, como si estuviera todo el día lloviendo

No hay un solo personaje que podamos considerar normal. La guerra civil los ha dejado destrozados, enloquecidos. Viven en la miseria, se gritan, se pelean.Todos tienen los nervios rotos.

Cuando iba leyendo tenía sensación de frío y hambre. Me identificaba con el personaje que cuenta la historia, Andrea. Ese gusto por las cosas hermosas, compra flores aunque luego no tenga para comer.

La violencia en la que viven era bastante habitual en la época. Todos hemos conocido alguna familia cuyo marido golpeaba a la mujer, familias con problemas económicos que criaban a sus hijos en medio de esa violencia. El niño que aparece en la novela por no tener no tiene ni nombre.

La historia de amor de Ena con Román y a su vez de Román con la madre de Ena roza lo folletinesco. Eso no me resultaba muy verosímil. Sí me gusta cómo se ve la miseria de unos y la riqueza de otros. Esas diferencias sociales de la España de posguerra.

Una novela que da para mucho, aborda muchos temas, pero ya eran las nueve de la noche y nos despedimos hasta el mes que viene, nos encontraremos de nuevo el jueves 23 de noviembre.

Antes de despedirnos nos hicimos esta foto con los ejemplares de A sangre fría de Truman Capote que es nuestro siguiente libro. Sala de prensa de la BUR. 21.00 horas.