A sangre fría

Ayer jueves nos juntamos para hablar de la escalofriante A sangre fría de Truman Capote. Nadie permaneció indiferente. Para unos resulta sobrecogedora y dura, para otros una obra maestra del género negro, una de las cumbres de la literatura norteamericana. Para todos, sin duda, la mejor obra de Truman Capote.

Me interesa cómo está escrita, cómo está estructurada, como un puzle. Capote juega con el lector, te va dando la información a retazos. Eres tú como lector el que monta el  rompecabezas.

Me gusta esa alternancia entre la vida tranquila en Holcomb, el pueblo de las víctimas  y los escenarios por los que se mueven los dos asesinos. Cultivar trigo, plantas de forraje, remolacha. Casas de madera, rebaños de ganado, elevadores de grano / Cheques calientes (cheques sin fondos), fiambre, corredor de la muerte, horca.

He aprendido cosas sobre el sistema judicial americano, la pena de muerte, etc.

Me asombra el ritmo de la novela, rápido, ágil, no la puedes dejar. Esa apariencia de objetividad, de noticia de periódico, la intercala con páginas más íntimas en las que profundiza en la psicología de los personajes. Por momentos consigue que te pongas en el lugar de los asesinos, incluso que llegues a empatizar con ellos.

A mí me ha sorprendido que desde el principio te cuenta que ha habido un asesinato y quiénes son los asesinos. Si embargo sigues leyendo porque te intriga saber cómo esos asesinos han ido precisamente a la granja de los Clutter. Hasta que no llegas a la página 205 (434 páginas tiene la novela) no descubres la relación entre ellos. ¡Sencillamente magistral!

 Me ha recordado El banquete celestial de Donald Ray Pollock que he leído recientemente.  En esta novela se van intercalando dos historias paralelas y hasta la mitad del libro no sabes qué relación hay entre una y otra. El banquete celestial es más graciosa, A sangre fría, mucho más dramática.

Os dejamos con una escalofriantes escenas de la película que Richard Brooks dirigió en 1967 y con la que ganó dos Óscars: al mejor director y al mejor guión adaptado.

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Leyendo a Truman Capote

Truman Capote publicó su obra A sangre fría en 1965, tenía poco más de 40 años.

Estamos todos leyendo A sangre fría, uno de los relatos criminales más fascinantes de la historia de la literatura. Truman Capote estaba en New York cuando leyó la noticia del asesinato en un periódico. En ese momento decidió ir a Holcomb para investigar sobre lo ocurrido y ver cómo afectaba esto a la gente del pueblo. Y lo hizo junto a su amiga la escritora Harper Lee (Matar un ruiseñor). 

Truman Capote tuvo que ganarse la confianza de todos los testigos y habitantes del pueblo, no utilizaba ninguna libreta de notas, ya que decía que así se perdía espontaneidad. Por la noche, Capote y Harper Lee escribían las notas y compartían opiniones.

Durante seis exasperantes años estuve vagando a través de las llanuras de Kansas, sin saber si tenía o no un libro. Fueron largos veranos y crudos inviernos. Luego resultó que sí tenía un libro, una novela real. El mayor reto desde un punto de vista técnico fue permanecer al margen de la narración. Para el tono aparentemente distanciado del libro creí que como autor debería estar ausente.

Capote era delgaducho y tenía una voz muy aguda que exasperaba a su madre. Tuvo una infancia solitaria y triste y una madurez llena de excesos. Su vida fue interpretada en el cine por Philip Seymour Hoffman, papel por el que recibió un Oscar en 2005. ¡Nos vemos el 23 de noviembre!