John Cheever, cronista de la clase media

John Cheever (Estados Unidos, 1912-1982). Maestro del relato corto.

John Cheever (Estados Unidos, 1912-1982). Maestro del relato corto.

 Estamos todos leyendo a John Cheever porque la semana que viene (jueves, 17 de noviembre) abordaremos su obra en nuestro club de lectura. El curso pasado nos quedamos atrapados con los crudos relatos de Raymond Carver y este año hemos querido compararlo con Cheever, menos crudo pero también cínico. Sus cuentos son certeros retratos sociológicos de una clase media norteamericana que disfruta de lujos materiales pero que se ve acosada por una sensación de vacío y soledad. Cheever era un especialista en la amargura de la clase media-alta y la retrató con lucidez. Escribía como si no mediara espacio alguno entre la voz que sonaba en su cabeza y lo que luego era capaz de volcar sobre la página.

Nos detendremos especialmente en La monstruosa radio (The enormous radio) y  El nadador (The swimmer). Los personajes de sus cuentos son gente corriente que vive vidas comunes, gente que espía a otras gentes, personas con doble moral, hipócritas que quieren pensar que son honestos, honrados. Hemos leído en Lo que tiene alas, una análisis sobre El nadador que leeremos en la sesión. Y también hemos aprendido mucho de Cheever en este blog dedicado a él, El ladrón de Shady Hillnos ha interesado especialmente la reseña del escritor Rodrigo Fresán, que ha estudiado mucho a Cheever.

Os dejamos con unas palabras de Eloy Tizón que afirma que se llevaría los cuentos de Cheever al hospital pero no los de Carver. Nos interesa mucho esta comparación. Por cierto… ¿Qué libro te llevarías tú al hospital?

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10 pensamientos en “John Cheever, cronista de la clase media

  1. Descubriendo a Cheever:
    “No disimular nada ni ocultar nada, escribir sobre las cosas más cercanas a nuestro dolor, a nuestra felicidad; escribir sobre mi torpeza sexual, el sufrimiento de Tántalo, la magnitud de mi desaliento creo entreverlo en sueños, mi desesperación. Escribir sobre los necios sufrimientos de la angustia, la renovación de nuestras fuerzas cuando aquéllos pasan; escribir sobre la penosa búsqueda del yo, amenazado por un extraño en correos, un rostro apenas entrevisto en la ventanilla de un tren, escribir sobre los continentes y las poblaciones de nuestros sueños, sobre el amor y la muerte, el bien y el mal, el fin del mundo”
    “Al mirar a mi alrededor, me parece encontrar una cantidad insólita de infelicidad y ebriedad. No tenemos indigencia, frío, hambre, soledad ni ninguna de las desdichas habituales: ¿por qué tantos de nosotros nos esforzamos por olvidar nuestra dicha? ¿Es la tendencia a la culpa y la venganza, inseparable de la naturaleza humana?”
    “No me molestaría pasar a la historia como escritor inconsecuente; pero me causaría una gran amargura pasar a la historia como escritor que desperdició sus dotes por culpa de la bebida, la pereza, la ira y la susceptibilidad. Ya no se trata de afrontar los inconvenientes habituales de la escasez, una habitación mal iluminada y el dolor de estómago. Ahora debo afrontar los problemas del tiempo, el alcohol y la muerte”
    “Anotar lo que sé tanto como lo que espero saber. Describir mi sed de alcohol que comienza a las nueve de la mañana, y que a las once y media ya escapa a todo control. Describir la humillación de beber furtivamente y el sabor amargo de la ginebra; escribir sobre el peso del desaliento y la desesperación; escribir sobre los terrores sin nombre; escribir sobre los penosos ataques de la ansiedad infundada; escribir sobre el horror al fracaso. El esfuerzo por recuperar el aguzamiento de las sensaciones, la sensación de que se ha corrompido un margen de esperanza”

    • Hola Pilar. ¿De dónde has sacado estos párrafos tan reveladores?
      Quizá de los Diarios de John Cheever?
      Gracias por comentar, pero queremos más… si estás leyendo sus diarios cuéntanos un poco más.
      Un abrazo y nos vemos el jueves 17.

      • Si. Son reflexiones sacadas de sua Diarios: “El escritor cultiva, extiende, eleva e infla su imaginacion, seguro de que es su destino, su utilidad, su aporte al conocimiento del bien y el mal. Al inflar su imaginacion, hace lo mismo con su capacidad para la ansiedad y se convierte inexorablemente en la victima de fobias abrumadoras que solo se alivian con dosis mortales de heroina o alcohol”

  2. Hola compañeros del club. ¡Cómo me ha gustado el relato de “El nadador”. Está lleno de trampas, Cheever te engaña con pequeños detalles y ya el final te deja perplejo.
    No me extraña que este relato se use como ejemplo en los talleres de escritura, está todo muy bien urdido.
    Nos vemos el jueves, me apetece escuchar más opiniones.

  3. “Quiero una vida de sencillez imposible. Quiero hacer el amor a la serena luz grisácea del amanecer o de la lluvia. Quiero que todos los homosexuales y demás seres desconcertantes desaparezcan de mi vista. No quiero que nadie sufra dolor ni muerte, pobreza, frío ni humillaciones”
    “No me divorcio por miedo: a la soledad, al alcoholismo y al suicidio”
    “El mérito de mi obra deriva de que mi búsqueda de amor ha sido infructuosa”
    “He conocido la fuerza del pasado en mi propia vida; el amor profundo de mi hermano. Diría que el hecho de apartarme de él para tener amantes, gozar de ellas, casarme y criar hijos espléndidos no excluye que mi verdadero amor fuera mi hermano. Fue un amor estéril y perverso, pero esto en modo alguno reduce su profundidad. Suena como el bajo continuo en un órgano de antaño, y por más que retoce en prados verdes, siempre lamentaré haber abandonado a mi querido hermano mayor.”

  4. A mí también me ha gustado mucho “El nadador”. Un relato muy original y que he tenido que leer varias veces porque está lleno se simbolismo.

  5. Saul Bellow siempre habló de Cheever con gran admiración y, en una carta de 1981, le escribió: “Tú te habías propuesto, como escritor, la transformación de tu persona. Cuando leí la antología de tus cuentos me emocionó contemplar esa transformación que tenía lugar en la página impresa. No hay nada verdaderamente importante salvo esa acción transformadora del alma. Te quiero por esto. Te querría de cualquier modo, pero te quiero especialmente por esto”.

    • Gracias por la cita Pilar. Por cierto que Saul Bellow, Premio Nobel de Literatura en 1976, también es una buena opción para leer en el club. Además de su novela “Herzog” también escribió cuentos. Lo anotamos para el curso que viene. ¡Mañana ya es jueves y tenemos club!

      • Y, ya para terminar unas palabras de su hijo Ben, cuando estaban preparando la publicacion de los Diarios:”Un espíritu simple dirá que la esencia de su problema era la bixesualidad, pero no es así. Tampoco lo era el alcoholismo. Asumió su bisexualidad. Dejó la bebida. Pero la vida seguía siendo un problema. Afrontaba el problema dándole expresión. Lo convertía en relato y lo publicaba. Al descubrir que había escrito la historia de su vida, también quiso publicarla. Y creo que la perspectiva de publicación atenuó hasta cierto punto su miedo a morir. De repente, la muerte se le apareció como una oportunidad.”

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